Archivo para marzo 2014

¡Hola, MOOCs del INTEF!



El Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado se ha subido al carro MOOC organizando sus propios cursos centrados en la formación permanente del profesorado. Ya hace unos meses pusieron en marcha su primer curso centrado en la introducción a la identidad digital y el autoaprendizaje a través de las nuevas tecnologías. Ahora ofrecen un curso de Aprendizaje Basado en Proyectos, al que por supuesto me he apuntado.

Lamenté perderme su el primer MOOC. Sigo a algunos de los participantes en Twitter y me parecieron muy interesantes los materiales y resultados que compartían. En su día no me apunté pensando que estaba dirigido solo a docentes titulares, pero no: puedes apuntarte seas quien seas y vengas de donde vengas.

Además, es mi primera experiencia en un curso de este tipo participando a la vez con gente de mi entorno (compañeros de trabajo), por lo que mi método de estudio y los resultados que obtenga seguramente sean muy distintos a los que estoy acostumbrado. Merecerá la pena reflexionar sobre ello en un futuro.

Por último, me ha llamado la atención que entre muchas otras propuestas se haya hecho un playlist colaborativo en Spotify para amenizar el curso. No tengo cuenta de Spotify ni me apetece creármela ahora (no le sacaría mucho partido), pero comparto esta canción que descubrí ayer, la ejecución de cuya cantante me recuerda mucho a cómo me siento hoy con tantos frentes abiertos a la vez.

lunes, 31 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil

¿Afectan los móviles a nuestra forma de escribir?




El País ha publicado recientemente una noticia sobre cómo afecta el uso de mensajes de texto SMS (y el particular lenguaje que en ellos utilizan los jóvenes) a la competencia lingüística del usuario:
[Que su hijo escriba mal los mensajes] no significa que por eso vaya a cometer más faltas de ortografía cuando se enfrente a un texto formal. Incluso puede que domine mejor las reglas del lenguaje que los que no manipulan tanto las palabras en sus mensajes cortos. Un estudio de tres universidades francesas, auspiciado por el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) francés y publicado este martes, concluye que los hábitos de escritura de los alumnos en sus mensajes no cambian lo que saben (o no) de ortografía. Los mensajes por el móvil SMS, sostiene, no les influyen. Una conclusión aplicable, por extensión, a los mensajes de WhatsApp, que han sustituido progresivamente a los SMS. Los expertos (la mayoría, porque también hay voces en contra) añaden: su hijo juega con el lenguaje y sabe distinguir cuándo (y con quién) puede jugar y cuándo no. Y revelan: la escritura ininteligible es una diferencia generacional que hace a propósito. Que usted no le entiende porque él no quiere que le entienda, vaya. (Leer noticia completa)
Es curioso que la fecha de esta noticia sea el año 2014... parece que el estudio se ha demorado un poco, ¿no? Hoy los jóvenes apenas escriben SMS (quizá solo para avisar a sus padres de que llegan tarde a cenar), y el diferente uso que se le da hoy a aplicaciones de mensajería instantánea o directamente el nuevo funcionamiento de los teclados de los teléfonos convierte dicho estudio/noticia en algo obsoleto antes de publicarse.

Recuerdo que ya en primero de carrera hice un trabajo sobre la influencia de los SMS en los conocimientos lingüísticos de las personas. Mi estudio no pasaba de "amateur", pero me valió para obtener Matrícula de Honor y alcanzar la misma conclusión anunciada en El País: escribimos (escribíamos) mal los SMS por una cuestión de tiempo, comodidad y, sobretodo, espacio (= dinero, ya que un mensaje demasiado largo podía costar el doble).


Pasan los años y muchas de las alarmas que saltaron en el pasado por la influencia nociva que podían tener nuevas tecnologías en los jóvenes resulta que quedaron en nada. Los emoticonos, por ejemplo, no han reemplazado a las palabras. El emoticono permite mostrar la actitud de un hablante o hacer un guiño cordial al receptor, algo que usando la lengua estándar quizá nos llevaría demasiado espacio y haría más farragoso el mensaje.


Un ejemplo de lo contrario: el autocorrector de Word, esa herramienta que ya no solo utiliza la juventud sino que está presente en toda oficina o despacho. ¡Cuán incapaces de escribir sin faltas nos ha vuelto el corrector y qué pocos se plantean desconectarlo! Habréis escuchado algún comentario sobre lo inútil que se siente mucha gente al escribir sin autocorrector o seguro que habréis detectado alguna de esas traicioneras tildes diacríticas que se le escapan al que no practica la ortografía desde el instituto pero escribe a diario a ordenador.

¿Será que las críticas que se escuchan están más bien dirigidas a las modas juveniles y no tanto a la tecnología? ¿Serán fruto del desconocimiento y un poco también del miedo?


Lo cierto es que a día de hoy Internet y las redes sociales siguen siendo mayoritariamente textuales: gracias a aplicaciones como Whatsapp, Facebook o Twitter la juventud escribe y lee muchísimo más que antes. En un futuro de "Siris" y Google Glass esto podría cambiar, pero por ahora la situación es esta.

En vez de publicar estudios que llegan 15 años tarde, El País bien podría profundizar en los beneficios, los peligros y también las transformaciones que las nuevas tecnologías provocan en la juventud y la sociedad en general. Algunas ideas menos demodé en las que quizá podría profundizar en un futuro: cómo pueden afectar a la escritura los teclados "deslizantes" de aplicaciones como Keymonk o Swype o cómo afectarán a la lectura y literatura los fast-readers tipo Spritz.


miércoles, 26 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil

Rando ha muerto




Rando es (era) una aplicación para Android e iOs. Una de mis aplicaciones de ocio favoritas, aunque recientemente incluso le había encontrado un uso "útil" más allá del mero entretenimiento.

La gracia de Rando es que era un servicio para compartir fotografías de carácter "anti-social": es decir, no favorecía la creación de relaciones sociales ni permitía hacer amigos o sentir que se pertenece a un grupo. Con Rando, básicamente sacabas una fotografía y le enviabas al cosmos, sabiendo que alguien la iba a recibir y que no podría saber nada de ti, como mucho tu localización geográfica (si le dabas permiso a la app), ni siquiera un nombre o una posibilidad de devolverte la foto.

Del mismo modo, Rando era una excelente fuente de inspiración, permitía abrir tu móvil a esas mismas fotos aleatorias que otros usuarios quién sabe dónde estaban enviando.

Evidentemente, a muy poca gente interesaba un servicio así. ¿No voy a poder chulear de mis creaciones? ¿Nadie le va a dar al "me gusta"? ¿Aquí no se liga? La falta de monetarización ha sido uno de los motivos para que sus creadores hayan echado el cierre.

De momento he empezado a experimentar con aplicaciones similares como SnapSwap o PolPol, pero veo que no pueden reemplazar las características fotografías circulares de Rando, esas fístulas hacia la vida de otras personas tan anónimas como tú.

Por cierto, algunas de las entradas de este mismo blog han estado coronadas con fotografías sacadas de esta aplicación.


lunes, 24 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil

Presentaciones eficaces: la audiencia en el aula de secundaria




En uno de los MOOC en que participo, Presentaciones Eficaces de los profesores Adolfo CoboOlga Mª Conde Portilla, se ha hablado de la importancia de conocer el público al que se le va a hacer una presentación y adaptarse a él. Para ello, se nos han propuesto una serie de preguntas sobre la audiencia que uno siempre debería hacerse al preparar una intervención oral.

Se me ocurre que puede ser un ejercicio interesante para cualquier profesor que a diario se enfrenta a una aula y mediante el que podemos reflexionar sobre por qué actuamos como lo hacemos y qué podríamos mejorar en nuestras clases.

1) ¿QUIÉNES SON?
¡Son tus alumnos! Aunque a veces no: puede que sean los del profesor que está de baja. Piensa en qué sabes de ellos y en cómo puedes captar su atención.

2) ¿QUIÉN MANDA?
No vamos a cuestionar la autoridad del docente, no, pero sí es bueno percibir las jerarquías y relaciones entre los alumnos en el aula (y fuera de esta). Utilices un sociograma o la mera intuición para averiguarlo, te será muy útil trabajar esas relaciones a lo largo de tus clases.

3) ¿QUÉ ES LO QUE SABEN?
Esta es una de las preguntas que tradicionalmente se hacen los profesores, aunque sea de forma inconsciente, para facilitar el aprendizaje de los alumnos. Siempre es bueno empezar una lección partiendo del algo que el alumnado ya conozca y haya asimilado anteriormente. Además, un sistema de evaluación bien planteado permitirá al docente saber siempre qué saben sus alumnos y qué es una novedad para ellos.

4) ¿POR QUÉ ESTÁN AHÍ?
Nos lleva a otra de las preguntas que solemos hacernos... ¿los alumnos están en clase porque quieren o porque sus padres lo mandan? Es evidente que alguien que asiste voluntariamente a una charla será más propenso a atender y aprender algo, de modo que debemos preguntarnos: ¿cómo puedo motivar al alumnado para que quiera asistir a mis clases?

5) ¿CUÁNTOS SON?
Aquí entran en juego la logística y el uso de ciertas técnicas de gestión del aula. Dependiendo de cuantos alumnos haya, podremos jugar con la distribución de las mesas para crear un ambiente más participativo o menos, según la ocasión. Por otro lado, cuantos más alumnos haya, más difícil será para el profesor adaptarse y alcanzar a todos y cada uno de ellos.

6) ¿QUÉ LENGUAJE HABLAN?
La jerga del alumnado no será la del profesor: aceptémoslo, las modas cambian. Sin embargo, existe tanto el profesor que se aleja impostadamente del lenguaje del alumno para personificar una especie de eminencia intelectual y el que decide aproximarse con un habla más común y no por ello mal formulada.

7) ¿CUÁLES SON SUS FUENTES?
Algo muy ligado a la pregunta anterior: a la hora de poner ejemplos y citar autores, tendremos que tener muy en cuenta cuáles son los referentes culturales de nuestros alumnos. No hace falta escuchar rap para tener al menos una idea general de en qué consiste este genero musical y, por qué no, introducirlo algún día en el aula.

8) ¿DÓNDE ES?
El tipo de aula y/o espacio de trabajo condiciona la forma en que aprendemos. El tamaño del aula, la ventilación, la iluminación o los materiales disponibles son cuestiones a tener siempre en cuenta. Dos ideas: ten un plan B para cuando falle la conexión a Internet y atrévete algún día a sacar a los alumnos del aula.

9) ¿A QUÉ HORA ES?
¿A quién se le ocurre apagar las luces y ponerse a pasar diapositivas a la hora después de comer?

10) ¿CUÁNTO TIEMPO TENGO?
La respuesta es fácil: no el suficiente. Una opción muy de moda es apostar por una flipped classroom. ¡Pruébalo!



Os animo a que vosotros también os hagáis estas preguntas (o otras que se adapten más a vuestra realidad) tanto al inicio de curso como a la hora de plantear cualquier tipo de actividad en el aula.
viernes, 21 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil
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Tres normas interiorizadas sobre la lectura




Estoy leyendo por segunda vez el libro "Cómo hablar de libros que no hemos leído", un ensayo muy interesante de Pierre Bayard que, aunque he leído en catalán, está también publicado en Anagrama.

Muchas de las ideas que en ese libro se defienden se han incorporado (poco a poco y a mano, como en un buen bizcocho) a mi forma de leer, casi podría decir que a mi teoría personal de la lectura. En el libro se cuestionan muchos prejuicios que habitualmente se escuchan en círculos académicos pero que también ha adoptado mucha gente aunque sea para desmarcarse del mundo de la literatura o de lo intelectual.

En la introducción, Bayard nos propone tres normas sobre la lectura que él cree interiorizadas por todos sin ningún fundamento, y nos propone echarlas por tierra. Aquí las presento en negrita, con una serie de preguntas que yo he considerado interesantes para estructurar un diálogo o lluvia de ideas en el aula o con vuestro círculo lector favorito.

ES OBLIGATORIO LEER

¿Por qué en el colegio y en casa siempre se insiste en la importancia de la lectura?

¿Es bueno leer (cualquier tipo de texto o libro), o es bueno leer solo una clase de libros?

¿Qué criterio crees que sigue el profesor para seleccionar los libros obligatorios del colegio?

¿En qué puede ser diferente alguien que lee comparado con alguien que no lee?

Di un libro que hayas leído y que creas que es importante haber leído. ¿Por qué lo crees?



HAY QUE LEER LOS LIBROS ENTEROS

¿Si empiezas un libro y no te gusta, puedes dejarlo a medias y empezar otro?

Cuando acabas de leer un libro, ¿lo recuerdas todo? ¿Y un mes más tarde? ¿Y diez años más tarde? ¿Qué recuerdas de estos libros?

Si no puedes recordar todo lo que lees, mejor quedarse con lo más importante de un libro. ¿Qué es lo más importante? ¿La historia, los personajes, el mensaje que quiere transmitir, las figuras literarias que utiliza, alguna otra cosa?

¿Por qué crees que hay libros muy largos (más de mil páginas) y libros muy cortos (menos de cien)? ¿Crees que unos son mejores que otros? ¿Cuáles?



HAY QUE HABER LEÍDO UN LIBRO PARA PODER HABLAR DE ÉL

¿Podrías explicar de qué trata un libro solo con la portada, el título, la sinopsis, una crítica en un periódico, el nombre del autor o el lugar y la época en que se escribió?

Cuando hablas de un libro (en un trabajo, en una crítica o en una conversación informal), ¿solo hablas de cosas que se explican en él? ¿No hablas de temas "externos" como el autor, el género, otras obras a las que te recuerda, "la película", etc.?

Volviendo al tema de la memoria, piensa en un libro que leyeras hace 5 o 10 años y del que no creas recordar nada... ¿Cuenta como libro leído? ¿Podrías hablar de él en una conversación? ¿Qué cosas dirías?




Os animo a leer el libro (vaya, menuda decepción creía que habíamos quedado en que no hacía falta leer...), a serviros de estas preguntas como os plazca y a plantear otras posibilidades de trabajo de estos temas en el aula.


miércoles, 19 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil

¿Cómo hacer del campo una sala de estudio?



Llega el buen tiempo y apetece estar menos en casa, en la biblioteca o la cafetería, ¿cómo hacer del campo una sala de estudio?

Desde luego que podemos contar con nuestro portátil ultra-ligero o nuestra tablet para estudiar o trabajar desde la playa, el campo o un parque, DELL nos lo recuerda con su anuncio, pero corremos el riesgo de no aprovechar las ventajas inherentes de salir a tomar el aire: seguimos enganchados a una pantalla, nos abstraemos de la tranquilidad exterior y dependemos de una conexión a Internet y (tarde o temprano) de una toma de corriente.

Considero bastante desafortunada la escena que nos propone DELL: precisamente si salimos del aula o de casa es para cambiar de aire y de metodología de trabajo.

Yo propongo: sal al exterior, desconecta el 3G, fíjate en los colores de la naturaleza (otro día puedes volver y fotografiarlos), descubre cómo cambia un libro cuando lo lees sobre la hierba, escucha hasta que no oigas nada y luego hasta que oigas algo nuevo.


lunes, 17 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil
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Método de estudio personal en Miríada X




Estas semanas estoy cursando, entre otros, un MOOC en Miríada X impartido por Juan Medina sobre estadística básica. Aunque no es el primer MOOC en el que participo, ni mucho menos, sí es la primera vez que lo hago concentrándome en los mecanismos de autoaprendizaje que este tipo de cursos ponen en marcha y en las opciones que tiene el alumno para gestionar ese proceso y optimizar los resultados de la experiencia.

En concreto quiero compartir aquí la manera en que yo me he organizado, las herramientas que estoy utilizando y los resultados que espero obtener de mi participación en el curso.

1) Descargar los vídeos para trabajar offline:
Lamentablemente, Miríada X no permite descargar directamente los vídeos, ya que están colgados en Youtube. Yo los descargo utilizando TubeMate, lo que me permite trabajar desde la tablet cuando viajo en tren. Tras visualizarlos puedo borrarlos tan solo conservando el enlace como referencia por si en un futuro necesito volver a consultarlos.

2) Tomar notas (o no):
De momento no estoy tomando notas para realizar este curso, pero además del clásico papel y boli, tengo a mi disposición Evernote, Google Drive y muchas más aplicaciones que permiten anotar y exportar las notas fácilmente.

3) Hacer capturas tipo diapositiva:
Como las explicaciones en este curso son muy visuales, con fórmulas y ejemplos desarrollados en una "pizarra" virtual, he decidido tomar capturas de pantalla de las "pizarras" que considero más interesantes para entender la lección. Estas imágenes las edito y ensamblo con pixlr.com/editor y acaban convertidas en diapositiva que puedo conservar fácilmente en Google Drive.

4) Comentar en los foros:
Uno de los elementos principales de un MOOC, desde mi punto de vista, es el área social, que permite tanto plantear dudas al docente como compartir información entre los alumnos. Consulto el foro frecuentemente desde el móvil e intento ayudar en la medida de mis posibilidades a mis compañeros.

5) Buscar recursos complementarios:
En este curso en concreto, hecho en falta ejercicios para practicar los conocimientos. Tanto para eso como para profundizar en los conceptos teóricos del tema, utilizo el buscador de Google para buscar recursos que ofrecen muchos blogs de profesores de secundaria y también algunas plataformas a nivel universitario.

6) Reflexionar (escribiendo):
Para que la información acabe de cuajar, para mí es muy importante plasmarla en papel (¡o pantalla!): ya sea en forma de esquema tradicional o a modo de síntesis personal. Para eso utilizo Evernote aunque luego prefiero pasar los contenidos a un documento de word, formato (de momento) más universal.

También empiezo a experimentar con mapas mentales fruto de aplicaciones como mindmeiser, pero reconozco que no acabo de sentirme cómodo con ese sistema.

7) Organizar un e-Portfolio:
Finalmente, uno de los objetivos del curso es tener un conjunto de recursos bien clasificados al que poder volver en un futuro. El archivado de estos recursos puede hacerse mediante carpetas dentro de un disco duro o pendrive, pero también puede hacerse en la nube para que sea accesible desde cualquier lugar y dispositivo. La lista de aplicaciones que permiten hacer eso es muy extensa. Yo me he decantado por Google Drive.

Profundizaré más adelante en el uso del e-Portfolio para este tipo de cursos, pero de momento adelanto que lo utilizo para guardar tanto los materiales ofrecidos por el profesor como los generados por mí y el resto de compañeros a lo largo del curso.

En definitiva, el e-Portfolio es, junto a los conocimientos interiorizados y las técnicas adquiridas, el verdadero fruto del curso. A él puedo volver para consultar materiales, compartirlos con otra gente o mostrarlos en una eventual entrevista de trabajo.




Si te interesa este tema te gustarán las siguientes entradas:




Tres propuestas a Miríada X ¿Demasiado MOOC?
viernes, 14 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil
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Schoolfy (IV): ¿Qué fue de..?





¿Qué fue de Schoolfy? ¿Qué fue de esa plataforma que se anunciaba hace más de medio año por todos los medios? ¿Por qué no acabó de publicarse en verano del 2013 como prometieron? ¿Cómo es que aún no tenemos acceso a ella los 100.000 interesados que nos registramos?

A finales de mayo del pasado año se anunció una herramienta digital gratuita obra de un grupo de emprendedores españoles afincados en Silicon Valley. La nota de prensa repetida hasta la extenuación y, sobretodo, el muy atractivo vídeo de presentación que nos ofrecía la página oficial de Schoolfy hicieron soñar a muchos profesores y twiteros.

Dediqué tres entradas en el blog a presentar Schoolfy, reflexionar sobre la burbuja de expectativas que se había generado en apenas 48 horas alrededor de la plataforma (algo ya muy típico de Twitter) y ofrecer también mi punto de vista sobre lo que sería una plataforma educativa ideal.

Ahora han pasado los meses y la información adicional que tenemos sobre Schoolfy es prácticamente nula.

En verano no se inauguró Schoolfy y en octubre se anunció que empezaba la fase beta solo para 100 profesores. ¿Cómo se hizo la selección? Desde luego, no me están llegando noticias de ninguno de los beta-testers que están trabajando con la plataforma, lo cuál es una lástima.

En su blog de una sola entrada, Oscar Civantos nos cuenta desde dentro qué se ha estado cociendo en Schoolfy:
finalmente, llega el momento de poner tu coche en la pista. Schoolfy va a estar en Beta durante las próximas semanas. Probablemente con más de un retraso. Muchas horas de trabajo 24/7. Lo cierto es que hemos comprendido como nadie cual es el principal problema al que se enfrentan los profesores para llevar la tecnología a sus clases y eso nos ha permitido desarrollar un producto que va a ser disruptivo en el sector de la educación. La primera version que ponemos en el mercado es muy básica y dará errores regularmente eso es ley debida en cualquier start-up. Pero en dos, tres meses, vamos a tener el producto donde queremos. Y creedme, en ese momento es cuando empieza la verdadera carrera

Espero de todo corazón que esta StartUp española no quede en nada, que las promesas que nos hicieron, aunque no todas se cumplan, se correspondan en parte con la realidad. Desde aquí animo al equipo Schoolfy a seguir adelante y a que no duden en ir mostrando al mundo los progresos que vayan haciendo. Pequeñas capturas de pantalla, vídeos o comentarios de esos 100 beta-testers que ya están degustando la plataforma serían de gran ayuda para que Schoolfy no caiga en el olvido...

¡En un mundo en el que si no twiteas 10 veces al día desapareces de los motores de búsqueda, no puedes limitarte a dar señales de vida cada 4 o 5 meses!


miércoles, 12 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil
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¿Qué hago aquí? Razones para escribir un blog



Estoy escribiendo en mi blog. Otra vez.

Utilizaré este espacio para volcar los recursos e ideas que de otro modo se me quedan esparcidos por libretas, emails y bookmarks de los diversos navegadores. Hay un par de hilos conductores para las entradas de este blog: la educación y yo.

Aquí recopilaré reflexiones sobre el mundo educativo, actividades que hago en MOOCs, materiales que diseño para mi trabajo, recomendaciones personales sobre educación y nuevas tecnologías y, en definitiva, un muestrario de mi saber hacer.

Aunque la idea es escribir cada dos o tres días, reconozco que hasta ahora no he sido demasiado estricto con eso. En mi trabajo y vida los proyectos y compromisos vienen en oleadas, y no siempre puedo prever cuándo tendré un hueco para escribir y cuándo no. A partir de ahora me pondré las pilas con la herramienta de programación de entradas de Blogger y con Hootsuite para tratar de cumplir mi calendario de publicaciones autoimpuesto.
lunes, 10 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil
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"MBA personal": autoaprendizaje en la web 2.0



No he leído el famoso libro de Josh Kaufman.

Me hago a la idea de lo que debe tratar e imagino que no me interesa demasiado, pero me quedo con una idea que me evoca el título del libro: organizarse uno mismo un MBA, máster o cualquier otro tipo de aprendizaje es hoy algo mucho más factible que hace unos años gracias a Internet. ¿Qué hacemos, que no lo aprovechamos?


A la hora de aprender algo, sea un idioma, una técnica o adquirir cierto conocimiento académico, son muchas las facilidades que nos ofrece Internet:

Expertos que comparten su conocimiento

Desde que empezaron a aparecer las primeras páginas web, tanto aficionados como empresas se han dedicado a publicar información y recursos propios (en algunos casos, también pirateados) para ponerlos al alcance de otros usuarios de la red.

Poco a poco, la aparición de los blogs y otros servicios han ido permitiendo a más y más usuarios, expertos y amateur, ir nutriendo la red de tutoriales, vídeos y pdfs que nosotros podemos utilizar para autoformarnos.

Hoy no solo infinitud de usuarios activos comparten sus experiencias y conocimientos, sino que eminencias de todos los campos han empezado a hacerlo gracias a los MOOC. Es el caso de todas las universidades que se han apuntado al movimiento OpenCourseWare o los especialistas que ofrecen cursos en plataformas tipo Coursera o sus propias páginas web.


Una red de contactos para resolver dudas y pedir consejo

Además de la cantidad ingente de información y materiales para estudiar, también hay una enorme comunidad detrás a la que, a través de diversos medios, podemos plantear nuestras dudas. Es algo que vemos en bruto en Yahoo Answers, pero también en multitud de foros especializados, desde los más amateur a los más elaborados e innovadores como stackoverflow.

Cualquier duda, sobre lo más retorcido que se te ocurra, seguramente la habrá planteado antes alguien en Internet. Y, de no ser así, alguien encontrarás que te la resuelva.


Aplicaciones para gestionar el aprendizaje

Por si fuera poco, también en Internet tenemos una miríada de herramientas online. Webclippers como Annotary que nos permiten recopilar información de la web, gestores de documentos en la nube como Google Drive u organizadores de notas y alertas como Evernote nos facilitan la labor de generar, almacenar y editar información que luego podemos necesitar.


Hoy, más que nunca, no tenemos excusa para no formarnos en aquello que deseemos o necesitemos. Desde luego, es necesario haber adquirido unas competencias previamente para poder gestionar uno mismo el aprendizaje: es una tarea fundamental que debe asumir el sistema educativo obligatorio de cualquier país.

También los docentes y agentes educativos en general tenemos que comprometernos con el aprendizaje para toda la vida. Desde mi punto de vista, tenemos el deber de conocer las oportunidades que brinda Internet para la educación y aprender a gestionar todo el conocimiento y herramientas que tenemos a nuestra disposición. ¿Sabemos aprovechar todo lo que Internet pone a nuestro alcance?

jueves, 6 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil
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¿Demasiado MOOC?




Los MOOCs son peligrosos: hay muchos, los hay muy buenos y, lo que es peor, son gratis.

La enorme oferta de MOOCs disponibles en plataformas como Coursera, edX o MiriadaX en realidad puede perjudicar a unos y a otros: a los usuarios, porque si no aprendemos a gestionar nuestro aprendizaje y a medir nuestras posibilidades de aprender podemos acabar con una buena ensalada cognitiva; a las plataformas en sí, porque la sobredosis del estudiante acaba suponiendo una baja ratio de usuarios que acaban los cursos con éxito y pueden hablar bien de ellos.

(Ver infografía: How Many Students are Finishing MOOCs?)

Que lo bueno no está en la cantidad (de cursos, de inscritos, de títulos) sino en la calidad (buen aprovechamiento y asimilación de contenidos) es algo que sabemos todos, pero al estrenarnos en un nuevo ámbito frecuentemente lo olvidamos.

Yo esta semana empiezo 6 cursos nuevos. Claramente, no podré acabar ni la mitad. Y lo sé.


lunes, 3 de marzo de 2014
Escrito por Juan M. Gil

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