Escrito por : Juan M. Gil viernes, 21 de marzo de 2014




En uno de los MOOC en que participo, Presentaciones Eficaces de los profesores Adolfo CoboOlga Mª Conde Portilla, se ha hablado de la importancia de conocer el público al que se le va a hacer una presentación y adaptarse a él. Para ello, se nos han propuesto una serie de preguntas sobre la audiencia que uno siempre debería hacerse al preparar una intervención oral.

Se me ocurre que puede ser un ejercicio interesante para cualquier profesor que a diario se enfrenta a una aula y mediante el que podemos reflexionar sobre por qué actuamos como lo hacemos y qué podríamos mejorar en nuestras clases.

1) ¿QUIÉNES SON?
¡Son tus alumnos! Aunque a veces no: puede que sean los del profesor que está de baja. Piensa en qué sabes de ellos y en cómo puedes captar su atención.

2) ¿QUIÉN MANDA?
No vamos a cuestionar la autoridad del docente, no, pero sí es bueno percibir las jerarquías y relaciones entre los alumnos en el aula (y fuera de esta). Utilices un sociograma o la mera intuición para averiguarlo, te será muy útil trabajar esas relaciones a lo largo de tus clases.

3) ¿QUÉ ES LO QUE SABEN?
Esta es una de las preguntas que tradicionalmente se hacen los profesores, aunque sea de forma inconsciente, para facilitar el aprendizaje de los alumnos. Siempre es bueno empezar una lección partiendo del algo que el alumnado ya conozca y haya asimilado anteriormente. Además, un sistema de evaluación bien planteado permitirá al docente saber siempre qué saben sus alumnos y qué es una novedad para ellos.

4) ¿POR QUÉ ESTÁN AHÍ?
Nos lleva a otra de las preguntas que solemos hacernos... ¿los alumnos están en clase porque quieren o porque sus padres lo mandan? Es evidente que alguien que asiste voluntariamente a una charla será más propenso a atender y aprender algo, de modo que debemos preguntarnos: ¿cómo puedo motivar al alumnado para que quiera asistir a mis clases?

5) ¿CUÁNTOS SON?
Aquí entran en juego la logística y el uso de ciertas técnicas de gestión del aula. Dependiendo de cuantos alumnos haya, podremos jugar con la distribución de las mesas para crear un ambiente más participativo o menos, según la ocasión. Por otro lado, cuantos más alumnos haya, más difícil será para el profesor adaptarse y alcanzar a todos y cada uno de ellos.

6) ¿QUÉ LENGUAJE HABLAN?
La jerga del alumnado no será la del profesor: aceptémoslo, las modas cambian. Sin embargo, existe tanto el profesor que se aleja impostadamente del lenguaje del alumno para personificar una especie de eminencia intelectual y el que decide aproximarse con un habla más común y no por ello mal formulada.

7) ¿CUÁLES SON SUS FUENTES?
Algo muy ligado a la pregunta anterior: a la hora de poner ejemplos y citar autores, tendremos que tener muy en cuenta cuáles son los referentes culturales de nuestros alumnos. No hace falta escuchar rap para tener al menos una idea general de en qué consiste este genero musical y, por qué no, introducirlo algún día en el aula.

8) ¿DÓNDE ES?
El tipo de aula y/o espacio de trabajo condiciona la forma en que aprendemos. El tamaño del aula, la ventilación, la iluminación o los materiales disponibles son cuestiones a tener siempre en cuenta. Dos ideas: ten un plan B para cuando falle la conexión a Internet y atrévete algún día a sacar a los alumnos del aula.

9) ¿A QUÉ HORA ES?
¿A quién se le ocurre apagar las luces y ponerse a pasar diapositivas a la hora después de comer?

10) ¿CUÁNTO TIEMPO TENGO?
La respuesta es fácil: no el suficiente. Una opción muy de moda es apostar por una flipped classroom. ¡Pruébalo!



Os animo a que vosotros también os hagáis estas preguntas (o otras que se adapten más a vuestra realidad) tanto al inicio de curso como a la hora de plantear cualquier tipo de actividad en el aula.

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